| RESPONSABILIDAD | |
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En algunas parejas de novios se da una mentalidad nociva que, si no se remedia a tiempo, es causa de desavenencias difíciles de reparar una vez casados. Precisamente se cultiva esta situación entre gente muy buena, entre personas que han tenido en su niñez el ejemplo de una vida familiar sana y alegre y en su juventud han bebido los buenos vientos de una recta formación. Entre otras ilusiones, cultivan entre ellos el deseo eficaz de un noviazgo limpio, como lo entienden los cristianos; de común acuerdo luchan y se esfuerzan para lograr un respeto mutuo, manteniendo la sexualidad bajo los límites que dicta la recta razón. Pero... y aquí viene la seria dificultad, entienden que la castidad es cosa que ha de durar sólo por el tiempo que viva el noviazgo, Después, ¡ancha Castilla!. Grave error. Paternidad responsable no es "no tener más de dos o tres hijos". Como todo lo que pertenece a la vida del hombre, responsabilidad es situarse en cualquier momento delante de Dios y preguntarle ¿Qué quieres que haga? y ¿cómo? y ¿cuándo?. Y a mayor importancia del asunto, mayor responsabilidad. Es la situación concreta de los esposos la que hará descubrir, dentro de un clima de trato con Dios, aquello que ahí Dios les pide. Cuando descubren que la voluntad divina está en el retraso temporal o definitivo de una nueva procreación, entonces el amor esponsal impone la necesidad de recurrir al ejercicio de la sexualidad limitado a los días no fértiles. La física y la química son buenas en sí, pero mal aplicadas arruinan el amor matrimonial. "La labor de educación para la vida requiere la formación de los esposos para la procreación responsable. Esta exige en su verdadero significado, que los esposos sean dóciles a la llamada del Señor y actúen como fieles intérpretes de su designio: esto se realiza abriendo generosamente la familia a nuevas vidas y, en todo caso, permaneciendo en actitud de apertura y servicio a la vida incluso cuando, por motivos serios y respetando la ley moral, los esposos optan por evitar temporalmente o a tiempo indeterminado un nuevo nacimiento. La ley moral les obliga de todos modos a encauzar las tendencias del instinto y de las pasiones y a respetar las leyes biológicas inscritas en sus personas. Precisamente este respeto legitima, al servicio de la responsabilidad en la procreación, el recurso a los métodos naturales de regulación de la fertilidad: éstos han sido precisados cada vez mejor desde el punto de vista científico y ofrecen posibilidades concretas para adoptar decisiones en armonía con los valores morales. Una consideración honesta de los resultados alcanzados debería eliminar prejuicios todavía muy difundidos y convencer a los esposos, y también a los agentes sanitarios y sociales, de la importancia de una adecuada formación al respecto. La Iglesia está agradecida a quienes con sacrifico personal y dedicación con frecuencia ignorada trabajan en la investigación y difusión de estos métodos, promoviendo al mismo tiempo una educación en los valores morales que su uso supone". (Encíclica EVANGELIUM VITAE, nº 98.)
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