| MUTACIÓN | |
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Cuando pensaba titular estas líneas, se me vino a la mente la palabra que sintetiza todo el mensaje papal que transcribo esta semana. La palabra sería "cambio". Pero está tan usada y tan cargada de matices en la situación española actual, que prefiero utilizar el sinónimo mutación que, a pesar de sonar algo pedante, está lejos de las cargas añadidas a "cambio" en los últimos tiempos. Esforcémonos, pues, en una mutación personal para construir una nueva cultura de la vida. Vivid como hijos de la luz... Examinad qué es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas " (Ef 5,8.10-11). "En el contexto social actual, marcado por una lucha dramática entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte, debe madurar un fuerte sentido crítico, capaz de discernir los verdaderos valores y las auténticas exigencias. Es urgente una movilización general de las conciencias y un común esfuerzo ético, para poner en práctica una gran estrategia en favor de la vida. Todos juntos debemos construir una nueva cultura de la vida: nueva, para que sea capaz de afrontar y resolver los problemas propios de hoy sobre la vida del hombre; nueva, para que sea asumida con una convicción más firme y activa por todos los cristianos; nueva, para que pueda suscitar un encuentro cultural serio y valiente con todos. La urgencia de este cambio cultural está relacionada con la situación histórica que estamos atravesando, pero tiene su raíz en la misión evangelizadora, propia de la Iglesia. En efecto, El Evangelio pretende transformar desde dentro, renovar la misma humanidad; es como la levadura que fermenta toda la masa y, como tal, está destinado a impregnar todas las culturas y a animarlas desde dentro, para que expresen la verdad plena sobre el hombre y sobre su vida". (Evangelium Vitae, nº 95).
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